Tengo 23 años, desde niña mi sueño a sido ser madre.
Tengo una pareja hace 2 años y medio y coincidimos en este sueño.
El año pasado, en diciembre, comencé a tener mareos, náuseas, nada normal en mi, muy dentro de mi sabía lo que podía ser, pero necesetiba una prueba física; al día siguiente me hice un examen de sangre y si, estábamos embarazados!!!
Al principio mi reacción fue de temor, no me sentía preparada, me sentía inmadura, porque ya todo era un hecho, ya estaba dentro de mi la cosa más hermosa del mundo, lloré por miedo porque no supe enfrentarlo (con esto no quiero decir que no lo quería, sólo fue un bloqueo de momento y sentirme inmadura). Llegó en un momento donde habíamos decidido posponer un embarazo porque yo entraria a estudiar a la Universidad, ya estaba todo listo. Yo me cuidaba con pastillas, pero se me olvidaron 3 y decidí retomarlas en el próximo periodo, pensé que no pasaría nada, por mi sobre peso, porque tengo ovarios poliquisticos y porque dicen que al tomar pastillas, se debe esperar un tiempo al dejarlas para poder concebir.
Me daba miedo contarle a mi mamá, porque aún vivo con ella, pero reaccionó muy bien, lloro de felicidad, mi hermanas, papá y otros familiares están muy contentos. Teníamos muchos planes ilusiones, dispuestos a entregar todo en esta nueva etapa y por sobre todo, amor.
Pero esta felicidad duro sólo una semana.
Empecé con un pequeño malestar donde pende que se debía a que estaba meteorizada, pero este malestar comenzó a aumentar, fui a urgencias, me hicieron una eco, ya tenía un mes y medio y el bebé se debería haber visto, pero nada, fui 3 días a urgencias pero no se veía nada, en el tercer día me dijeron que era un embarazo ectopico, el bebé quedó alojado en una trompa.
Yo creo que muchas entenderán el dolor que sentí en ese momento, no paraba de llorar, llame a mi pareja para que fuera al hospital, el estaba trabajando, pero le dije que fuera que lo necesitaba, en 5 minutos el ya estaba ahí.
El trayecto de la urgencia a la habitación donde me iban a hospitalizar, se me hizo eterno, juro que fue como muestran en las películas, yo sentada en la silla de ruedas, bloqueando el sonido de mi alrededor, con miles de pensamiento en mi mente, una pena gigante en el alma, donde fue la primera vez que sentí que el corazón me dolía. Con mi pareja ahí, sólo lloré, grite, no pense en la gente que estaba al lado, mi pena era incontrolable, 3 días llorando sin parar, porque mi bebé ya no estaba, ya no iba a tener llamadas de mi pareja preguntando como estábamos, diciendo que nos amaba, que cuidara de nuestro bebé; o cuando llegaba del trabajo Y le hablaba a nuestro bebé, le decía que tenía que ser fuerte, que lo acabamos con el alma, no, ya nada de eso iba a estar.
No hay día que no recuerde lo que paso, y aún no encuentro un consuelo, nada alivia mi pena, me dicen que Dios sabe porque hace las cosas, que quizá no era el momento y miles de cosas más, pero eso no calma el dolor, ni me hace comprender porque paso.
Y me angustia aún más cuando veo mujeres que no quieren un bebé, pero los tienen, y no los cuidan, no los aprovechan, y hay tantas otras mujeres que anhelan uno y pasan estas cosas o simplemente nunca tendrán la oportunidad, mujeres que es tan dispuesta a enterar todo por sus hijos. Todo es tan injusto.
Siento no puedo hablar mucho de esto en mi casa, porque pensarán que como aún no lo puedo superar, pero como se supera perder un bebé? No creo que haya un método para esto.
Este mes me bajo más la nostalgia, ya que de haber llegado a término, en alguno de estos días de agosto hubiera nacido.